miércoles, 12 de diciembre de 2012

Martes, 27 de noviembre de 2012

Como cada martes, a primera hora de la tarde, entre las 17 y las 19 horas, tenía clase con mis "pequeñas" (Alba, Luna, Marta y María) en el Residencial La Térmica de Almería.

Como ya expliqué en una entrada anterior, cada media hora va entrando a la pista cada una de ellas. Con este sistema, debido a la imposibilidad de que los grupos sean más grandes, de que pudiera contar con mas niñ@s, el trabajo y el desarrollo de la clase en ocasiones puede llegar a ser un poco aburrido, sobre todo en la pareja de menor edad.

Es por ello que debo, en primer lugar, prestar atención para que este aburrimiento no aparezca; y, en segundo lugar, permitirles, dentro de un orden, que ellas estén un poco a su aire, lo que visto de otro modo podría parecer que no están atendiendo o que están perdiendo el tiempo.

Respecto a las dos mayores, Marta y Alba, la segunda es la más loca del grupo. Se distrae con cualquier cosa, siempre está bromeando, hay que hacer mucho hincapié para que ejecute las ordenes, etc. Marta, por su parte, es capaz de mantener más la atención y se pueden hacer ejercicios más continuos y más trabajados.

Marta y Alba

Las más pequeñas, Luna y María, representan los dos extremos. Luna tiene una derecha que no es un golpe que ejecute de atrás hacia delante, sino de abajo hacia arriba. Cuando prepara lleva la pala arriba, detrás de la cabeza, y, después de golpear la pelota, la sube inmediatamente arriba. Es el golpe, como le llamo yo, del "molinillo". Llevo tiempo trabajando en esto, con el fin de conseguir que mejore ese movimiento, pero, como decía antes, son tan pequeñas que la carga de trabajo, en la media hora que están en pista, es muy poca.

María, sin embargo, y a pesar de tener la misma edad, es el polo opuesto. Es, incluyendo a las mayores, la más trabajadora del grupo con diferencia, y la que más interés pone. Ya incluso consigo mantener peloteos con ella, cerca de la red, en los que tocamos, entre los dos, más de diez veces la pelota. Ella me hace gracia, a veces, porque es la que dirige un poco la clase. Estamos haciendo, por ejemplo, derechas y reveses, y, de repente, dice: "ahora, salida de pared", y, lógicamente, como he comentado al inicio...¡no tengo más remedio que hacer caso!

María y Luna (en el centro y a la derecha) con una amiga




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