miércoles, 16 de enero de 2013

2 de enero de 2013

En la anterior entrada os comentaba que tenía el propósito, para este año recién comenzado, de que no se me acumularan sin publicar las entradas correspondientes a clases dadas...¡y ya me encuentro recuperando!

La verdad es que he estado un poco líado, haciendo algunos trabajos y, sobre todo, asistiendo al, recientemente finalizado, Curso de Entrenador (en breve le dedicaré una entrada).

Nueva clase con Adrián en las instalaciones de Viator. Iniciamos el calentamiento, como de costumbre, tocando un poco la pelota de fondo, inicialmente de derecha y...¡aparecen los viejos problemas!

La derecha no funciona y nos cuesta varios carros lograr que salga de una manera aceptable. Es como si, una vez calentada, ya empezara a salir bien, lo que ocurre es que éste paso se produce siempre de una manera súbita. También sucede, con éste golpe de derecha, que Adrián está muy obsesionado con él, en sentido negativo. Psicológicamente, de inicio, ya presupone que le va a salir mal; y además hay que añadir que tiene la manía de estar todo el tiempo corrigiendo la empuñadura, tampoco tiene confianza en este aspecto. Lógicamente, uno de los trabajos que tengo que hacer ahora es tratar de minimizar, en la medida de lo posible, estos aspectos mentales negativos.

Después de repasar el revés y la volea de revés, sin problemas, tal y como me esperaba, comenzamos a trabajar con el "remate plano" o "remate de definición", ya que él estaba interesado en que trabajáramos este golpe. Hay que tener en cuenta que Adrián juega sus partidos semanales e incluso participa en algunos torneos, por lo que se encuentra con situaciones de partido o juego real que es muy conveniente trabajar en clase.

Con el remate no tuvimos ningún problema. Una vez finalizada la explicación de los movimientos a realizar, efectuada por mi, comenzamos los ejercicios con él situado en posición de "preparado", es decir, con el golpe ya armado (de lado, pala detrás de la cabeza con el codo flexionado y el canto de la pala tocando la espalda, y la mano libre apuntando, con el brazo extendido, hacia arriba, como señalando la pelota) a la espera de situarse justo debajo de la pelota, una vez que yo lanzara el correspondiente globo, y golpear a la misma arriba del todo, a las doce, si se tratara de un reloj imaginario.

Muy buen resultado final, para tratarse del primer día que trabajábamos este golpe, aunque, como es natural, tuve que estar pendiente del importantísimo trabajo de ajuste de pies, fundamental a la hora de llegar bien colocados a la hora de golpear la pelota, y también de la terminación del golpe. En el caso que nos ocupa es importante que, tras el golpeo, dejemos que el peso del cuerpo vaya transfiriéndose hacia delante, como si fuera detrás de la pala, guardando ésta, finalmente, por nuestro lado izquierdo (en el caso de los jugadores diestros).

      

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